Abr 11

Eco en el Notario del Siglo XXI de nuestro artículo “La renuncia a la nacionalidad de origen en el procedimiento de la adquisición de la nacionalidad española: una puerta abierta al fraude de Ley”

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Eco en el Notario del Siglo XXI de nuestro artículo “La renuncia a la nacionalidad de origen en el procedimiento de la adquisición de la nacionalidad española: una puerta abierta al fraude de Ley”

 

La Revista bimestral NOTARIO DEL SIGLO XXI, editada por el Colegio Notarial de Madrid se hace amplio eco en el artículo ¿Fraude de ley en expedientes de nacionalización? del trabajo publicado el 5 de agosto de 2011 por Antonio Pedro Rodríguez Bernal y titulado La renuncia a la nacionalidad de origen en el procedimiento de la adquisición de la nacionalidad española: una puerta abierta al fraude de Ley.

Dicho artículo abordaba la práctica anómala y contraria al Derecho Internacional por la que los solicitantes de nacionalidad española renuncian a su nacionalidad previa en el mismo Registro Civil Español, normalmente en el acta de jura, donde se añade, en una redacción predeterminada por el propio Regitro, esa renuncia, que basta para que se considere cumplido el requisito y se proceda a la inscripción de la nueva nacionalidad en el Registro Civil (art. 23. c. del Código Civil).

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Para un humilde articulista ese es el más preciado reconocimiento.

  1. No me asombra que precisamente el notariado pueda compartir la opinión (que hay de considerar de un positivismo jurídico tan fanático que podría ser comparable con el islamismo) que hay de aplicar con estrechura de miras un único artículo del Código Civil sin considerar (como hacen juristas serios y competentes) una interpretación de la ley en el sentido de la voluntad e intención del legislador. Lógico, el notarial es el sector del Derecho en el que menos se interpreta y más se aplica, pues el en el que se concentra la mayoría de los positivistas.
    Sugiero una mirada a “Parte general y Derecho de la persona” de Carlos Lasarte, el libro que se estudia en el primero año de Derecho de cada facultad, pues entonces, algo para principiantes, supongo. De hecho, no solo en España, sino también en Suiza y en Alemania la interpretación de las leyes partenecía a lo que un estudiante tenía que aprender en el primero semestre de sus estudios. Y todos enseñan lo mismo:
    a) interpretación literal o gramatical (lo que hace Don Rodriguez Barnal en sus artículos y que parece gustar a los notarios),
    b) interpretación en relación con el contexto (y aquí se hace ya un paso adelante, considerando por lo menos el contexto de todos los artículos concernientes la nacionalidad y su incorporación estructural en el CC, lo que hize yo en mi valoraciones ya publicadas),
    c) interpretación en la luz de los antecedentes históricos y legislativos (y aquí se hace un segundo paso adelante, lo que hize yo mencionando el informe de José Manuel Rete del Río, publicado en el BOE, que, me parece, goza también de una autoridad mayor que una revista para notarios),
    d) interpretación sociológica, o sea adaptación de la realidad del tiempo en que han de ser aplicadas las normas (basta con leer mis comentarios para darse cuenta que subrayé también este aspecto, de hecho la ley de nacionalidad española es obsoleta y por eso fue revisada y matizada hace unos años añadiendo el criterio de que un español debe utilizar la nacionalidad extranjera por al menos 3 años descuidando completamente todos sus deberes y sus contactos con España para perder su nacionalidad española),
    e) finalmente, con la ayuda de las interpretaciones a), b), c) y d) se puede llegar a hacer la valoración total que se llama interpretación teleológica.
    Lo siento, por qué en http://www.elnotario.es no he encontrado nada de nada sobre nacionalidad española y presumida fraude de ley. Debo limitarme, por tanto, al artículo del apreciado abogado Rodriguez Barnal, que, constato, en su valoración de la problemática de los dobles ciudadanos no logra sobrepasar el punto a), o sea no llega a hacer más de una crítica basada en una aplicación literal o gramatical (por lo tanto, estrechamente positivista) de ún solo artículo del Código Civil, ignorando todo el contexto estructural y sistemático, histórico y sociológico de la ley.
    Finalmente: si una tal interpretación estrechamente positivista fuera justa, puede usted, Sr. Rodriguez Barnal, o sus colegas notarios, explicarme por qué desde decenas de años todos saben que los que adquieren la nacionalidad española guardan también su nacionalidad de origen y nadie hace nada? Quizás existe una y una sola sentencia de un juzgado que condene a un ciudadano por haber conservado su vieja nacionalidad depsués de haber jurado de renunciár a ella ante el Registro Civil? De hecho, una búsqueda en dos bases de datos jurídicas no me ha dejado encontrar ni siquiera una sentencia concerniente un tal asunto!
    Basta un poco de honestidad para admitir que si dejara leer todos los artículos del CC concernientes la nacionalidad española a mi hijo de 8 años, hasta él me diría “Pero papa, escucha: si el legislador estatuyó en al artículo 25 que un español que no lo sea de orígen perderá la nacionalidad española cuando durante un período de tres años utilice exclusivamente la nacionalidad a la que hubiera declarado renunciar al adquirir la nacionalidad española, esto significa que el legislador prevé la posibilidad que el naturalizado conserve su vieja nacionalidad y le permite también de utilizarla, pero no le gusta que la utilize exclusivamente, si no se enfada y le quita la española. Pero, si el legislador ya sabía que nadie va a renunciar a su vieja nacionalidad ante el gobierno de su vieja patria, sino la conserva, pues entonces, por qué le pide a todos, en el artículo 23, de jurar de renunciar a ella? Me parece que lo que ese señor quería no era que el que adquiere la nacionalidad española pierda su vieja nacionalidad, sino que no le gusta que uno se haga español y después sigua utilizando exclusivamente los documentos de su vieja patria, o no?”.
    Por lo tanto: que uno lo analize utilizando todos los instrumentos de interpretación utilizados corrientemente por el TS, o que uno mire al asunto con los ojos inocentes de un niño, el resultado es el mismo.

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